Andrés Barrios: handball formativo, un viaje a Mendoza y la importancia de la formación dentro y fuera de la cancha
Montecarlo es, sin duda, la capital del deporte en Misiones. Y el Club Gimnasia, con el handball como su disciplina fuerte, es uno de los motores principales de esa movida. Esta semana, una nueva delegación se prepara para viajar: la categoría menores (hasta 15 años) participará del Torneo Nacional A en la ciudad de Mendoza, un logro que habla del trabajo en las categorías formativas y del crecimiento sostenido de este deporte en la provincia.
Para conocer los detalles de este viaje y reflexionar sobre el presente del handball, recibimos en Radio El Pueblo a Andrés «Andy» Barrios, entrenador de la categoría, quien repasó la historia del equipo, los desafíos de la competencia y la importancia de la formación integral de los jóvenes.
Un salto de calidad: jugar el Nacional A después de un largo proceso
«Nosotros viajamos el sábado para participar en el torneo nacional de menores que se inicia el lunes 20 en Mendoza»
Y explicó la dimensión del torneo:
«Hay tres categorías: la C, la B y la A. La A es el nivel más alto. Es el primer año que un equipo de categorías formativas de Misiones participa en un torneo nacional A. Van a estar jugando contra los mejores clubes de la Argentina».
Los rivales son de jerarquía:
«Nos tocó en la zona con Universidad de Cuyo, un histórico del handball argentino, Luján y Alemán de Quilmes, los clubes más históricos del país. Esos chicos de Buenos Aires tienen ligas con 20 equipos, 15.000 jugadores. Muchos de esos chicos que después llegan a la selección nunca pudieron jugar un torneo de ese nivel».
El camino hasta el A: ascensos y una plaza que se gana en la cancha
Andrés detalló el sistema de ascensos y descensos:
«Hay cuatro torneos en la Argentina. Si ganás el regional, jugás el nacional C. Si estás entre los tres primeros del C, ascendés al B. Si estás entre los tres primeros del B, ascendés al A. Estos chicos no llegaron por decreto. La plaza es para la federación. El año pasado, el que participó y salió segundo en el nacional B fue San Vicente. Eso nos dio una plaza para el A. ¿Quién participa en el A? El que ganó el torneo de la Federación Misionera, que fuimos nosotros».
La importancia del proceso: de los 13 a los 15 años
El entrenador puso en valor el trabajo a largo plazo.
«El año pasado jugamos el regional con nenes de 13 años contra chicos de 15. Salimos quintos o sextos en Formosa, jugando muy bien. Después, con ese mismo equipo sumándole cuatro jugadores más, participamos en el nacional de selecciones y ganaron la Copa de Plata, salieron primeros».
Y remarcó:
«La competencia es importante, pero no es lo más importante. Hay que entrenar, aprender a comer, a convivir, a entender la filosofía del equipo. También hay que manejar el ego: si yo quiero ser goleador no paso la pelota. Y con las redes sociales es peor: los fotógrafos de la Confederación hacen reels divinos de una jugada tuya y la ves en todo el país. Es difícil que un nene de 14 o 15 años se pueda abstraer de eso».
Un reconocimiento necesario: Rubén Gross y la historia del handball en Montecarlo
Andrés fue contundente al hablar de los pioneros.
«Si hay alguien acá que hay que reconocerle que el handball siga existiendo en Misiones, es Rubén Gross. En la crisis del 2001, Rubén fue el que volvió a juntar todo, siempre poniendo plata de su bolsillo, compró pelotas, participamos en un torneo nacional en Chaco y salimos primeros. De ahí empezamos a invitar a entrenadores de otros pueblos para que sean parte. Siempre su filosofía fue sumar gente».
Y destacó la historia más antigua aún:
«Montecarlo es histórico. En 1970 se jugó el primer nacional de clubes de adultos acá, en cancha de pasto. Tuvimos grandes árbitros como Juan Leiva, Rubén y Bubi Dorper, que cobraban partidos de primer nivel. Mauro Peterson fue el primer convocado a una selección para un mundial de juniors. Hay que tener memoria, porque siempre aparece un trasnochado que cree que porque está hace un año… Acá hubo gente mucho antes».
La formación de los entrenadores: una inversión personal
Andrés habló de la capacitación constante que realizan los entrenadores del club.
«La Confederación tiene una escuela de entrenadores: nivel 1, nivel 2, nivel 3. El club hoy tiene cuatro entrenadores nivel 3. Cristian es uno de ellos. Todo nos lo pagamos nosotros. En febrero hice una licencia internacional de la IHF (Federación Internacional de Handball) en Buenos Aires, 10 días con muchas evaluaciones, que me da la posibilidad de trabajar en el mundo. El costo es altísimo: alojamiento, el curso. Todo lo hacemos nosotros, seguimos formándonos. La formación es todo, para no quedarse en el tiempo».
La Federación: falta de formación dirigencial
Consultado sobre el presente de la Federación Misionense de Handball, Andrés fue crítico pero constructivo.
«La Federación dio un paso importante, pero le falta formación a los dirigentes. Si uno quiere ser dirigente, debe formarse como dirigente. El estar por colaborar nomás está bien, pero si yo estoy formado en cómo vender esa federación, en cómo conseguir recursos, en armar proyectos de trabajo duraderos, en conformar cuerpos técnicos, ese es el camino que debemos seguir. No siempre el dinero es la limitante».
Un tema de salud: desfibriladores y prevención en el deporte
A raíz de la reciente muerte de un deportista en una cancha de pádel en Posadas, Andrés planteó una reflexión necesaria.
«¿Para qué pedimos una ambulancia en todas las canchas si lo que hay que tener es otra cosa? El desfibrilador automático (DEA) hoy sería importante en Montecarlo. Tener mochilitas armadas con recursos humanos formados. ¿Queremos cumplir la formalidad para no tener un juicio o queremos salvar la vida? Queremos salvar la vida. Un DEA vale alrededor de tres millones de pesos. Es un aparatito transportable que hace la descarga eléctrica para que el corazón vuelva a funcionar. Si no tenemos eso, o la ambulancia viene sin eso, la muerte es casi inevitable».
Y propuso:
«En todos los espacios donde hay mucha afluencia de gente (Fiesta de la Flor, Fiesta del Reviro) deberíamos pensar en tener un DEA. Posadas tiene 4 o 5 mochilas armadas, con collarines, desfibrilador y gente capacitada. Nosotros tenemos recursos formados (bomberos), pero podríamos sumar más».
También mencionó otros factores de riesgo:
«El calor y la humedad: si hay 35 grados y 100% de humedad, la actividad no debiera darse. Estamos cerca del colapso. El clima no es el mismo de antes. Las estadísticas dicen que en Argentina la mayor cantidad de muertes en prácticas deportivas se produce en las canchas de pádel, porque hay un microambiente con 5 o 6 grados más de calor».
El rol de los padres y la comunidad: un complemento fundamental
Andrés destacó el trabajo de los padres y la solidaridad de Montecarlo.
«Si no existieran el compromiso de los padres y la ayuda de la comunidad, la rifa no sale más. ¿Qué le vendés hoy a la gente? Comida. Porque vos, además de colaborar, tenés para comer. La gente colabora. Nosotros tenemos un equipo de padres y un equipo de niños. Muchos padres no terminaron de pagar el viaje a Bariloche de noviembre y ya empezaron a trabajar para este viaje. Son cifras altas, pero con esos trabajos se salva un montón de dinero».
El desafío: evitar el descenso y mantener la categoría
Sobre el objetivo deportivo, Andrés fue claro:
«El objetivo primero es evitar el descenso, la pérdida de la categoría. Es un lindo desafío para los chicos».
Y cerró con una reflexión filosófica:
«El ganar y el perder son parte del juego. El ganar es tan chiquito ese momento, tan chiquito. Y son tantas las veces que perdés. Está bueno porque la vida misma es así. Uno gana a veces y después tiene que ir aprendiendo de la derrota para ir mejorando. Perder a veces es bueno también».
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