Ricardo Costa: la empresa familiar de transporte urbano en Montecarlo, entre la crisis, la falta de respuestas y el fantasma del cierre
En los últimos días, las críticas hacia la empresa de transporte urbano de Montecarlo se multiplicaron en redes sociales y algunos espacios políticos. Detrás de los señalamientos, hay una realidad que pocos conocen: una empresa familiar de 28 empleados, con más de 35 millones de pesos mensuales en sueldos, cubiertas que cuestan 700 mil pesos cada una, un parque automotor que no puede renovarse y un gobierno provincial que no paga los pasajes de discapacitados, jubilados y combatientes de Malvinas. Para conocer esa otra cara, Radio El Pueblo recibió a Ricardo Costa, responsable de la empresa.
En una charla sincera y sin vueltas, Ricardo expuso los números, las dificultades cotidianas y la falta de interés de quienes critican sin acercarse a ver la realidad. Y lanzó una advertencia:
«No vamos a sobrevivir si no bajamos los costos».
Los números que duelen: 28 empleados y 35 millones en sueldos
«Hoy estamos contando con alrededor de 28 empleados. En materia dineraria, eso significa arriba de los 35 millones de pesos por mes solo en sueldos. Con aportes, rondamos los 40 o 45 millones»
Y agregó:
«Después tenés los gastos operativos, el combustible, que es lo principal. Hoy hay días que la recaudación no alcanza ni para cubrir el combustible. Lo vemos con mucha preocupación».
Cubiertas, trenes delanteros y un parque que no puede renovarse
Ricardo detalló los costos de mantenimiento.
«Las cubiertas: hay unidades que usan 2.75 por 22.5, las mismas que usan los camiones. Estamos hablando de marcas medio pelo, a 600 o 700 mil pesos cada una. Engomar un solo colectivo cuesta casi 4 millones de pesos. Y eso lo tenemos que hacer cada 3 o 4 meses, que es lo máximo que duran».
«Después tenés los caminos: elásticos, tren delantero. Un tren delantero cuesta entre 1.500.000 y 2.000.000 de pesos, y hay que hacerlo casi rotativamente, sobre todo en las unidades que trabajan en los caminos de tierra y empedrado».
La última unidad nueva se compró en 2022:
«Pagamos alrededor de 140 mil dólares. Hoy una unidad similar debe estar el doble, unos 250 mil dólares. Si no podemos pagar el combustible, menos comprar unidades nuevas».
El subsidio a los pasajeros que paga la empresa
Ricardo explicó el sistema de tarifas.
«El boleto en el centro está a 2.000 pesos. Con tarjeta, el descuento lo absorbe la empresa. Después tenemos los jubilados: dos pasajes gratis por día y 50% de descuento el resto. Los discapacitados viajan gratis. Los combatientes de Malvinas también. Todo eso lo paga la empresa, porque del gobierno no llega ni un peso».
Sobre los discapacitados, fue claro:
«Nosotros les pedimos que se saquen la tarjeta de la empresa para tener un registro y poder reclamarle al gobierno. Pero hasta hoy, nada. Las empresas chicas como la nuestra mandamos declaraciones juradas y no nos dan pelota».
El mismo problema enfrentan con los pacientes oncológicos.
«Si el municipio no está adherido a ese programa, nosotros no tenemos forma de cobrar. Montecarlo no está adherido. Entonces vienen y nos reclaman a nosotros, pero nosotros no tenemos nada que ver».
La deuda del gobierno: promesas incumplidas
«Lo mismo pasa con el boleto estudiantil gratuito: eso sí nos lo pagan, pero el resto no. Hay empresas que cobran por discapacitados, pero nosotros no. Llevamos años reclamando y nada»
Y se preguntó:
«¿Qué ayuda el gobierno? La verdad, ninguna. Tenemos días que la recaudación no alcanza ni para el combustible. Y eso que tratamos de cumplir, por más que los caminos sean un desastre. La línea de Malvinas, el empedrado ese es un desastre, y nosotros estamos todos los días».
La amenaza del cierre y la experiencia de otras ciudades
«Yo tengo ganas de agarrar y bajar las persianas. No quiero vivir más en esta incertidumbre de saber qué va a pasar mañana, de que se quejen un montón de gente que no tiene idea de lo que es llevar adelante una empresa. Hay noches que no se puede dormir. Toda una vida de trabajo se está yendo al carajo»
Y advirtió sobre lo que podría pasar si la empresa cierra:
«En Eldorado vino una empresa monopólica y dejó un montón de barrios sin colectivos. Hubo mucha gente que se quejó, no le dieron ni cinco de bola y ahora se callaron».
Los críticos y la falta de interés de los concejales
Ricardo apuntó contra quienes opinan sin conocer la realidad.
«Hay gente que no tuvo ni un kiosco y quiere opinar de cómo mantener una empresa. A los concejales les dije que vayan a la empresa a ver los números, pero hasta el día de hoy nadie se acercó».
Tambien se refirió puntualmente a una concejal que ha sido crítica en las redes sociales:
Y cuando se le pregunto si la misma se acerco a la empresa para interiorizarse de la situación respondio: «No, nunca apareció».
Las unidades para discapacitados: una inversión imposible
Sobre las críticas por la falta de unidades adaptadas, Ricardo explicó:
«Montecarlo no está preparado para eso. Las unidades bajas, los primeros lomos de burro que tenemos acá no las dejan pasar. Una unidad preparada para discapacitados cuesta alrededor de 250 mil dólares. Hoy la empresa no cuenta con esa plata. Además, yo salgo a la calle y no veo sillas de ruedas. No digo que no haya que ser inclusivos, pero hoy con la economía como está, es imposible».
La única salida: bajar costos, aunque duela
«Yo no sé si el tema pasa por aumentar el pasaje. Cuando aumentamos a 2.000 pesos, empezamos a ver que mermó la cantidad de pasajeros. La única forma de subsistir es bajar los costos drásticamente. Y eso significa acortar servicios, acortar personal. Si no, no vamos a sobrevivir. Sinceramente te digo, no vamos a sobrevivir».
Cierre: las puertas están abiertas
«Las puertas de la empresa están abiertas para quien quiera venir a ver los números. Pero hasta hoy, nadie se acercó»
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