Parecía sencillo. Una interna más del Partido Justicialista, una disputa entre dos listas, y la Renovación mirando de costado, frotándose las manos. Cualquier cosa que pase, pensaban, es negocio para nosotros. Una herramienta más. Un elemento más de cara a las elecciones del año que viene.
Pero la política tiene estas cosas: a veces, lo que parece una ventaja se transforma en un dolor de cabeza.
Porque los números no mienten. Fueron a votar entre el 10 y el 15 por ciento del padrón de afiliados al PJ. Hagamos la cuenta rápida: más del 80 por ciento de los justicialistas no le dio bola a la elección. No les importó. O tal vez saben muy bien lo que hay detrás y prefirieron quedarse en su casa. Yo estoy siendo generoso con ese 80 por ciento: si votó apenas el 10 o el 15, los que no fueron son todavía más.
Ya de entrada, eso es un problema. Un partido que no logra movilizar a sus propios afiliados es un partido que está herido. Pero la preocupación para la Renovación va más allá.
¿Por qué? Porque la lista que muchos señalan como «filo renovadora» —la que encabeza Christian Humada— perdió en Posadas. Y no perdió contra cualquiera: perdió contra La Cámpora, ese sector apuntalado por la ex diputada de Eldorado, Cristina Britez. O sea: el sector que la Renovación supuestamente miraba con buenos ojos fue derrotado en el principal bastión histórico del peronismo misionero.
Y si eso no fuera suficiente, hay impugnación de por medio. Irregularidades, denuncias, internas que se enredan. El PJ, lejos de ordenarse, se fragmenta más.
Ahora, usted me dirá: «Pepe, ¿por qué asociás esto con la Renovación? ¿Qué tiene que ver?» Y tiene todo que ver. Porque Christian Humada fue concejal de Posadas por la Renovación. Ese sector responde a lógicas, intereses y alineamientos que no son neutrales. Y lo que está ocurriendo allí es un síntoma más de algo más profundo.
La Renovación creía tener un comodín. Un as bajo la manga. Un elemento más para sumar votos en 2027. Pero lo que encontró fue una interna caliente, una participación paupérrima y una derrota en el lugar donde más necesitaban ganar.
Mientras tanto, siguen inventando. Hoy leíamos el anuncio del «primer congreso sobre convivencia escolar». Lo dicen los diarios amigos, los que publican lo que el gobierno quiere. Pero la sociedad responde. Y las respuestas no son alentadoras.
«Mucho congreso, tienen que bajar a las escuelas», dice un docente. «Dejar los escritorios, crear cargos y después pedir informes sin moverse», agrega otro. «Dios quiera recorran las escuelas dando charlas a padres, pero hay que salir del confort», comenta un tercero. «¿Solo en Posadas como siempre? Ah, cierto, me olvidaba que Misiones es Posadas nomás», ironiza alguien más.
Y los sueldos docentes, ¿dónde quedan? «Ahí está la raíz de todo problema social», dice una voz. Otro es más directo: «Qué pavadas hacen».
Circo en el interior. Eso ven muchos. Mientras los profesionales idóneos no bajan a las escuelas, mientras las charlas y los talleres no llegan, mientras la EPET de Montecarlo espera respuestas que nunca llegan, el gobierno anuncia congresos y saca fotos.
Todo invento, todo anuncio, todo congreso termina reprobado por la sociedad. Y la Renovación no encuentra la vuelta. Por más medios superpagos que tengan, por más que repitan la misma música una y otra vez, la gente ya no les cree.
La interna del PJ era un elemento más. Una herramienta. Pero con el 85 por ciento de los afiliados justicialistas sin votar, con la lista filo renovadora perdiendo en Posadas y en otras localidades, lo que parecía una suma se convierte en una resta.
Y eso, señores, es una preocupación más. En una lista que ya viene larga.
Audiodinámica | Crítica Profesional
Radio El Pueblo | 33 años comunicando

Pepe Levy





