La ignorancia, según el diccionario, es la falta de conocimiento sobre un tema. Puede ser invencible, cuando no hay medios para saber. O presuntuosa, cuando alguien cree saber lo que en realidad desconoce por completo.
Pero hay una ignorancia peor: la que se usa con mala fe. La que cree que vale todo. La que no mide a quién se daña con tal de lograr un objetivo. Esa ignorancia no es falta de información. Es falta de humanidad.
Ayer, al terminar mi caminata diaria, me encontré con una publicación en Facebook. La posteaba una concejal de Montecarlo, Patricia Buckmayer. Y lo que decía no era política. No era crítica. Era miserabilidad.
Habla de la «familia del Estado». Nombra a Graciela Miño, que ya se jubiló. Y nombra a Norma Benítez, a quien califica como «prima directa atornillada en la tesorería municipal». Dice que se maneja «como en familia».
Señora concejal: Norma Benítez murió hace nueve años. Es la madre de mis dos hijas. Fue mi compañera de vida durante casi dos décadas. Y si usted tiene una sola prueba de lo que insinúa, preséntela. Pero yo sé que no la tiene. Porque ni siquiera la conoció.
¿Cómo se atreve a escribir sobre alguien que no conoce? ¿Cómo se anima a poner en tela de juicio la memoria de una mujer que la comunidad entera sabe quién era? Norma fue tesorera municipal, sí. Pero también fue una mujer austera, honesta, querida. Quien la conoció sabe que su vida fue entregada a su familia, a su fe y a su trabajo con dignidad. La comunidad sabe el lugar que ocupó en la iglesia católica de Montecarlo. Sabe cómo ayudaba, cómo vivía, cómo crió a sus hijas.
No voy a defender al intendente. No voy a defender a nadie que no sea la memoria de Norma. Porque ella no puede defenderse. Y si viviera, me diría: «Pe, dejá nomás, sabés cómo es la gente». Pero yo no puedo dejar. No cuando se mancha el nombre de una persona que ya no está.
Esta publicación, señora concejal, nace de usted, usted le pasa letra a alguien de otro lugar de la provincia, no somos ingenuos, usted pone «jaja» sin leer, sin preguntar, sin informarse. Pero usted es quien postea. Usted es quien ocupa un cargo público. Usted es quien debería saber que el cargo de concejal implica, al menos, conocer la diferencia entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo. Algo que hoy, por lo visto, desconoce por completo.
Y habla de llenar Montecarlo de violeta. Pero con este tipo de acciones, con esta falta de respeto, lo único que va a llenar es de rojo la provincia. Porque la gente ya no tolera estas miserias.
No vale todo, señora.
No vale involucrar a jubilados. No vale nombrar a los muertos para sacar rédito político. No vale manchar la memoria de una mujer honesta porque usted tiene un resentimiento, quizás por aquello del Falcon Verde, quizás por buscar sarna para rascarse. No sé. Pero no vale todo.
Le pido que no me responda en redes sociales. Yo no le voy a contestar ahí. Pero si quiere, acá la espero. En este estudio. Así como le di espacio para que venga a hablar durante su campaña, hoy le pido que venga a pedir disculpas. A pedir perdón por la memoria de Norma Benítez. Una mujer que no merece estar en esa cloaca.
Porque hay cosas que la política no puede tocar. Y la memoria de los que ya no están es una de ellas.
Audiodinámica | Crítica Profesional
Radio El Pueblo | 33 años comunicando
Pepe Levy





