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«Argentina tiene bartenders de clase mundial, tenemos que tenerlo presente»

Edward Barrios: la coctelería como pasión, disciplina y un camino para crecer más allá de la noche

El 15 de abril se celebró el Día del Bartender Nacional, una fecha que invita a reconocer a quienes detrás de una barra combinan técnica, creatividad y pasión. Para hablar de esta profesión que en los últimos años se ha profesionalizado y ganado un lugar protagónico en fiestas y eventos, recibimos en Radio El Pueblo a Edward Barrios, bartender venezolano radicado en Montecarlo.

En una charla amena y llena de aprendizajes, Edward contó cómo nació su amor por la coctelería, las diferencias entre la calidad de las bebidas, la realidad económica del rubro en Latinoamérica y la importancia de encontrar el equilibrio para no quedar atrapado en la noche.

El origen de una pasión: de un curso por hobby a una carrera

«La coctelería en mí nace en 2015 o 2016. Mi hermano me asesoró y me dijo: ‘están haciendo estos cursos’. Hicimos el curso por hobby, y ahí fue naciendo en mí la emoción»

Y agregó:

«Después fue una pasión que se fue combinando con disciplina y estudios. Desde ese momento hasta ahora, muchas de las cosas que me hicieron crecer aquí en Argentina fue la coctelería. La mayoría de las personas que conozco o que tengo como socios hoy me las dio el rubro».

¿Qué es un bartender? Más que mezclar bebidas

Consultado sobre su oficio, Edward explicó:

«La coctelería es la ciencia que estudia distintos tipos de mezclas. En el origen, estudiaba cualquier alimento que pueda ser transformado en líquido. La manzana está en estado sólido, hay que hacer un zumo, transformarlo en líquido para hacer un cóctel».

Y aclaró un dato fundamental:

«No puntualmente el cóctel tiene que ser alcohólico. Hay una rama que se llama Mocktail, que son todos cócteles sin alcohol. Depende de lo que el cliente quiera».

La barra móvil: un servicio que ya está arraigado en Misiones

Edward contó cómo trabajan en eventos:

«La barra móvil de cócteles es una barra que nosotros llevamos, armamos como un stand, con licuadoras, enchufes. Trabajamos ahí. En Eldorado tenemos un salón de eventos donde soy encargado de la vida alcohólica. La mayoría de los fines de semana tenemos 15 años, matrimonios, cumpleaños de 70 años. Es algo que se ve muchísimo en Misiones, ya está arraigado».

La cara oculta de la noche: el desgaste de trabajar mientras otros disfrutan

Uno de los puntos más sinceros de la entrevista fue cuando Edward habló de los costos personales de la profesión.

«La coctelería es un rubro muy hermoso, pero tiene pros y contras. Nosotros, como bartender, tenemos 10 años para pensar qué voy a hacer con mi vida. Si pasás los diez años y no hiciste nada, vas a terminar trabajando en un bar todas las noches. Dejás a tu familia en las noches, a tus hijos, a tu esposa. Cuando tú estás trabajando, los demás están disfrutando. El 24 de diciembre trabajás, fiestas patrias trabajás, la fiesta de tus hijos trabajás».

Por eso, advirtió:

«Tenemos que mentalizarnos en activar rápidamente empresas o rubros que nos permitan soltar un poco la noche. Esa fue siempre mi visión: trabajar en la coctelería y crear otros negocios que me puedan sustentar».

Calidad versus precio: el dilema de las bebidas

Edward fue contundente al hablar de la calidad de los insumos.

«Las bebidas buenas son costosas. A veces las personas te dicen ‘yo pongo la bebida’, y cuando llega es de baja calidad. Lamentablemente, el bartender es la cara del evento. La persona no dice ‘le pusieron mala bebida’, sino que ‘esa barra móvil trabaja con mala bebida’».

Y explicó las consecuencias:

«Una bebida de mala calidad te genera dolor de cabeza, resaca, malestar. No digo que la bebida de buena calidad no lo genere, pero influye menos. Nosotros tenemos que entender que no nada más tenemos que comer buena carne, los alimentos, la bebida alcohólica influye mucho en el hígado, dolores de cabeza».

Puso un ejemplo concreto:

«Un whisky barato te puede costar 9.000 o 10.000 pesos. Un whisky de calidad te vale 40.000 pesos. Y hay mucha gente que sabe, ha viajado, conoce de bebidas. Uno de nuestros lemas es no engañar al cliente».

El bartender como show: el arte del flair

Edward también habló de la faceta más visual de la profesión.

«Hay varias ramas del bartender. El deporte del bartender es el flair: lanzan botellas, lanzan fuego, humo. Es la parte más visual de la coctelería. Son rutinas que practicamos con disciplina, más que todo para show. Nos piden un show de 15 minutos de flair, lanzamos fuego, botellas, hacemos cócteles más exóticos. Requiere mucha práctica, muchas horas de golpes con botellas, muchas botellas quebradas. Pero es lindo, y a las personas les gusta esa diferencia».

La realidad económica del rubro en Latinoamérica

Edward no ocultó las dificultades económicas de la profesión.

«Es lamentable que en Latinoamérica el rubro de la coctelería esté tan golpeado. Los sueldos son muy bajos porque hay personas que necesitan trabajar. Hacer una caipirinha es sencillo, entonces contratan a alguien como bartender y le pagan un sueldo muy bajo. A la persona que estudió tres años y se educó en el rubro, la castigan con un sueldo que el otro que solo hace caipirinha».

Sin embargo, destacó que hay lugares donde la situación mejora:

«En las provincias donde el pago es un poquito más elevado es Iguazú y Posadas».

La satisfacción de enseñar y ver crecer a otros

Edward compartió un orgullo personal:

«Le he dado clase a más de 500 personas. He sido parte del cambio de personas que venían de otro lugar, que no tenían nada, y hoy tienen auto, tienen moto, están pagando cosas y han crecido gracias a la coctelería. Desde Iguazú, Posadas, Paraguay. Sí se puede crecer en el rubro de la coctelería. Recomendación: siempre hacer las cosas bien, educarse un poquito más con responsabilidad y nunca engañar con la bebida a las personas».

El equilibrio encontrado: trabajar de día y ser bartender los fines de semana

Sobre su presente, Edward se mostró agradecido.

«Hoy encontré el equilibrio. Yo no quería dejar la coctelería pero la noche me afectaba muchísimo: dolores de cabeza, estrés por no dormir. Hoy trabajo toda la semana normalmente y solo los fines de semana en eventos trabajo como bartender. Es algo que me gusta, que me apasiona. Me apasiona hacer cócteles».

Y cerró con una reflexión:

«Es difícil a veces entender que tenemos que soltar cosas e intentar continuar con un trabajo y emprender otro para poder completar la meta que tenemos. Esa es la clave».

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