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«Para creer en Dios es fácil, pero vivirlo personalmente con Él es otra cosa»

Víctor González: el Hogar de Tránsito Madre Teresa de Calcuta cumple 25 años, una obra nacida de la fe y sostenida por milagros cotidianos

En la ciudad de Eldorado, funciona desde hace 25 años un lugar que es mucho más que un edificio: el Hogar de Tránsito Madre Teresa de Calcuta. Allí, personas que vienen de lejos para atenderse en el hospital encuentran techo, comida, ropa y contención. La obra nació de un sueño que el Obispo Joaquín Piña calificó como «locura», pero que con fe, trabajo y la ayuda de mucha gente —incluyendo políticos de distintas épocas— se convirtió en una realidad que hoy alberga a decenas de personas cada día. Para conocer esta historia, Radio El Pueblo se comunicó con Víctor González, fundador y alma del hogar.

En una charla emotiva y llena de anécdotas, Víctor repasó los orígenes de la obra, los milagros que la hicieron posible, el apoyo de gobernadores e intendentes, y la invitación a celebrar el 25° aniversario el próximo 21 de junio.

El origen: un pedido del Obispo y una necesidad imperiosa

«Cuando yo estaba en mi etapa de preparación para el diaconado, el cura me recomendó que pasara por el hospital las veces que pudiera para ver quién pudiera estar ahí internado, necesitado. Me iba y me encontraba con la misma persona que estaba a su lado cuidándolo, semana tras semana, sin tener dónde comer, asearse, dormir. Así fue que le dije a mi esposa: ‘algún día yo voy a hacer un hogar para esa gente’»

«Un día, en una reunión de Cáritas, le comento al Obispo Piña. Y me dice: ‘¿y qué necesitás?’ Le digo: ‘nada, simplemente el espacio físico, al lado del hospital’. Así surgió el primer milagro: un terreno que costaba 12.000 pesos, un pariente mío me lo vendió por 5.000. El Obispo me dio el dinero que yo no tenía y compramos el terreno».

La locura que se convirtió en realidad: tres años y medio sin plata

«Hicimos la misa del inicio de obra. El Obispo me preguntó: ‘Víctor, ¿qué querés hacer acá?’ Le dije: ‘el hogar para los pobres’. Me dice: ‘¿y cómo lo vas a hacer?’ Le digo: ‘no sé’. Y me dijo, cariñosamente: ‘vos estás loco, hijo’. A los tres años y medio, cuando hicimos la misa de inauguración el 21 de junio de 2001, le dije: ‘Padre Obispo, acá está mi locura’».

«Una obra que hoy estaría costando 500 o 600 millones de pesos se hizo en tres años y medio sin plata. Para creer en Dios es fácil, pero vivirlo personalmente con Él es otra cosa. De otra forma no hay explicación. No se puede dudar de la presencia y la existencia de Dios».

El primer gran aporte: el sueldo del gobernador Puerta

Víctor relató una anécdota clave.

«Un día, en un acto político bajo una lluvia torrencial, me saludó el gobernador Puerta. Sin pensarlo, le digo: ‘gobernador, tenemos que hablar’. Me pregunta: ‘¿de qué?’ Le digo: ‘¿de qué puede querer hablar un director de Cáritas con un gobernador? Mangazo, hermano’. Me pregunta: ‘¿y qué necesitás?’ Le digo: ‘un aporte para la parte inicial de la obra’. Me dice: ‘¿te sirve mi sueldo? 3.740 pesos’. Le digo: ‘más vale, hermano’».

«El 4 de agosto fui a Posadas y me vine con los 3.740 pesos. Con esa plata se compraron 20.000 ladrillos, dos cargas de piedra, dos cargas de arena, una carga de ripio y algunas bolsitas de cemento. Así se inició el hogar».

El apoyo de los políticos: «Nunca me falló un político»

Víctor fue enfático al reconocer la ayuda recibida.

«En todos estos años, con todos los intendentes que pasaron por El Dorado, con el Ministro Rey, con María Inés Aguilar, con Carvallito (que un día me trató de ladrón y después fue uno de los que más ayudó), nunca me falló un político. Lo que me prometieron, cumplieron. Yo creo que cualquier ser humano, político o no, cuando ve una obra semejante y ve cuál es el objetivo, el que tiene corazón tiene que acompañar».

El milagro del año pasado: el sueldo de González Schinca

«El año pasado, el doctor Julio González Schinca trabajó 8 meses como asesor de la municipalidad y no cobró nunca su sueldo. Cuando renunció, cobró todo junto: 12 millones de pesos. Donó 4 millones a cuatro instituciones: 4 millones a nosotros, 4 millones al Hogar Santa Marta y 4 millones a la Fundación Capa, que trabaja con adicciones. Con eso compramos 240 metros de tela para sábanas. Hoy tenemos 90 juegos de sábanas, punda, cubrecama. Estamos dejando el hogar como un hotel de 3 o 4 estrellas».

Cómo funciona el hogar hoy: 60 camas y un ropero sin fondo

«Empezamos con 35 camas, hoy tenemos casi 60. Los albergados al mediodía y a la noche preparan la comida. Todo lo que tenemos de mercadería se les brinda, y lo que no, hacen una olla común entre todos. Además, tenemos un ropero: ya no sabemos qué hacer con tanta ropa. A la gente que viene del campo, de Pozo Azul, de Yrigoyen, que muchas veces viene con la ropa puesta, les brindamos ropa. Así que hasta eso tenemos».

La invitación: 25 años, el domingo 21 de junio

«El domingo 21 de junio, a las 4 y media de la tarde, va a venir el Obispo Nicolás a celebrar la Eucaristía. Vamos a tener un pequeño ágape, van a estar invitados todos los que todavía estamos vivos de los que hicieron posible este hogar. Van a estar todos invitados, también los montecarlenses. Antes de esa fecha volvemos a hacer una nota para recordar».

Un alias para colaborar

«Hay mucha gente de Montecarlo que se aloja acá. Tenemos un alias para quienes quieran colaborar: raíz (con Z), parís, licor. Ahí está nuestro CBU. Quienes quieran y puedan colaborar, bienvenidos».

Un saludo a Montecarlo

«Aprovecho para saludar a todos mis parientes de Montecarlo, a mi hermano Valerio, que fue pintor de los colectivos Crucero. Y a todos los montecarlenses, se den por invitados a venir a compartir con nosotros ese día».

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