«Eran un peligro y había que sacarlos»
Hugo Ecke explica los motivos de la tala que dejó sin luz a parte de Montecarlo
El pasado viernes, sucesivos cortes de energía eléctrica generaron malestar y preocupación en la comunidad de Montecarlo. Primero, un problema en la línea de 33 kilovolts que une Piray con Montecarlo, y luego la caída de árboles sobre el tendido eléctrico, lo que dejó a varios sectores sin servicio durante aproximadamente dos horas. Las imágenes de los árboles talados y la interrupción del suministro dispararon todo tipo de comentarios y teorías entre los vecinos.
Para conocer en detalle lo sucedido, conversamos con Hugo Ecke, Secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Montecarlo, quien explicó las razones de la tala, el contexto de la obra y las medidas que se están tomando.
Un reclamo de 15 años que finalmente se atendió
«En realidad, el primer corte fue por esa poda y el segundo por la línea 33«, aclaró Ecke al inicio de la charla, dejando en claro que fueron dos eventos distintos pero que confluyeron en el mismo día.
El funcionario explicó que la tala de árboles responde a un reclamo histórico de los vecinos de la zona.
«Es un reclamo de fácilmente 15 años, quizás más, por esos árboles de gran porte que están sobre la calle Frida Krausenmann, yendo al barrio 9 de Agosto y Palomar. Están en la calle, son eucaliptos colorados de una altura impresionante y un tamaño bastante curioso».
La decisión de talarlos no fue improvisada:
«La siguiente instancia que tenemos es hacer más ancha la calle. Ese es el motivo por el cual nunca se unió el empedrado entre Frida Krausenmann, la zona de la fábrica de té y el barrio 9 de Agosto. Los árboles estaban en el camino, literalmente».
¿Por qué no se hizo antes?
Consultado sobre la demora, Ecke fue honesto:
«No te podría decir por qué no se hizo antes. En realidad, hace rato que estábamos preocupados porque es peligroso. Hay casas al lado, está la línea troncal, hay otras líneas. Siempre se posponía por algún motivo. En estos últimos tiempos decidimos correr el riesgo y hacerlo».
El funcionario reconoció que los árboles tienen más de 30 años:
«Yo soy criado en Montecarlo y esos eucaliptos ya estaban hace mucho. Con seguridad, tienen más de 30 años. Eran un riesgo de vida para los vecinos y los transeúntes de la zona».
El diálogo con el propietario y la decisión consensuada
Los árboles estaban plantados en un terreno perteneciente a la familia Trumpp. Ecke explicó que hubo diálogo previo:
«Habíamos pedido innumerables veces que el dueño los retire, porque los había plantado su abuelo. Como eso quedó en el tintero, tomamos la decisión de hacer el apeo nosotros».
La tala se hizo de común acuerdo:
«Consensuamos con el dueño. Acordamos empujar todo el material hacia su propiedad, y él dijo que está bien. La madera que se pueda aprovechar se usará, y el resto los vecinos podrán hacer leña».
¿Por qué cayeron sobre la línea?
A pesar de la planificación, ocurrió el inconveniente: un árbol cayó sobre la línea eléctrica.
«Estábamos en contacto con la gente de la cooperativa. Ellos no veían riesgo sobre esa línea, pero los árboles estaban plantados muy juntos y las raíces de uno hicieron que el otro girara y cayera sobre la línea», explicó Ecke.
«Lamentablemente, no queríamos un accidente ni un corte de luz, pero nos lamentamos muchísimo por lo que sufrieron los vecinos. Lo entiendo perfectamente. Pero no podíamos postergar más esta tarea, era un riesgo de vida».
¿Habrá más talas?
«Sí, hoy estamos trabajando en el lugar. Todavía quedan unos 10 o 12 árboles, de un total de casi 80 que había«, informó el secretario. La mayoría ya no están cerca de la línea troncal, sino en zonas con líneas hacia el barrio Palomar.
El objetivo final es ampliar la calle y mejorar la circulación, algo muy necesario en una zona transitada y con desvíos de ruta.
¿Qué pasa con la madera?
Ante la consulta sobre el destino de la madera y si el propietario se beneficiaría económicamente, Ecke fue claro:
«Vamos a mandar aserrar para el área de Desarrollo Social. Lo mismo hicimos en la calle Córdoba, y en Itacuruzú. La madera se usa para hacer bancos, para comisiones vecinales, para lo que haga falta».
Reconoció que el aserraje tiene un costo, pero que «pocas cosas son rentables hoy. Hay que hacerlo igual porque es necesario«.
Una decisión necesaria
Ecke cerró con un mensaje para los vecinos:
«Teníamos que tomar la decisión de sacar esos árboles porque ya era un peligro. Lamentamos lo del corte de luz, pero tomamos todas las precauciones posibles. Seguimos trabajando hoy y mañana para terminar el apeo, conformar la calle y retirar todo lo que se pueda aprovechar».
«Insisto: planificamos todo para que nada ocurra, pero estamos en una obra compleja. La idea es que el daño sea el menor posible, pero la prioridad es la seguridad de los vecinos».
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