Pablo Morra, oriundo de Chacabuco, provincia de Buenos Aires, fue entrevistado en Radio El Pueblo, durante el programa Audiodinámica conducido por Pepe Levy, en el marco de su visita a Montecarlo por la Fiesta Provincial de la Flor y Nacional de la Orquídea. A sus 50 años, contó su experiencia personal con la ludopatía y las adicciones, su proceso de recuperación y el trabajo que actualmente realiza junto a otras personas que atraviesan situaciones similares.
Morra relató que su vínculo con el juego comenzó durante su infancia, a partir de aquellas reuniones familiares en bares y clubes de barrio en las que acompañaba a su padre. Con el paso del tiempo, aquella actividad cotidiana se transformó en una conducta que terminó ocupando gran parte de su vida. “Yo a mi cabeza, y me vinieron los recuerdos, me empezaba a tirar esa señal de que yo cuando sea grande quiero hacer esto”, explicó durante la entrevista.
Años más tarde, atravesó también el consumo de cocaína. Según contó, comenzó alrededor de los 42 años, luego de atravesar una profunda crisis personal durante la pandemia y la muerte del humorista Carlos Sánchez, a quien consideraba como un padre. Morra explicó que el consumo estuvo relacionado con la necesidad de intentar ocultar dolores, frustraciones y situaciones que no podía afrontar. “El adicto no consume porque consume, consume por algo”, sostuvo, al describir el círculo del que durante años le resultó difícil salir.
En su relato también apareció el impacto que aquella etapa tuvo sobre sus vínculos más cercanos. Habló de los momentos que perdió junto a sus hijos y de la relación con su esposa, quien decidió acompañarlo cuando atravesaba uno de los períodos más difíciles. Uno de los recuerdos que marcó especialmente su recuperación ocurrió durante su internación, cuando compartió un momento con su hija pequeña. “Ahí te diste cuenta, mirá todo lo que me estoy perdiendo”, recordó, al señalar ese instante como uno de los grandes clics de su vida.
Morra aseguró que lleva cuatro años y medio sin consumir y que decidió mantenerse completamente alejado de aquellas situaciones que puedan representar un riesgo para su recuperación. En ese camino, encontró también una nueva manera de relacionarse con su familia, con la espiritualidad y con su propia historia. Tras su recuperación, junto a un compañero creó el grupo de autoayuda “Primer Paso”, destinado a acompañar a personas con problemas de adicción y a sus familias.
Durante la entrevista, insistió en la importancia de hablar y no atravesar una adicción en soledad. Para Morra, la recuperación requiere un trabajo cotidiano y una red de acompañamiento que permita expresar aquello que muchas veces permanece oculto. “Una de las mayores herramientas que hay para no consumir, para no recaer, es la palabra”, afirmó. Su mensaje final fue dirigido especialmente a quienes atraviesan una situación similar o acompañan a un familiar: pedir ayuda, hablar y dar ese primer paso puede abrir la posibilidad de una nueva vida.





