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«Pappo fue una piedra en el camino que se convirtió en algo maravilloso»

«Pappo fue una piedra en el camino que se convirtió en algo maravilloso»

Rula celebra el Día del Guitarrista con música y recuerdos

El 10 de marzo no es una fecha cualquiera para los amantes de la música argentina. Hoy, Pappo Napolitano, el legendario guitarrista y pionero del blues y el rock nacional, cumpliría 75 años. Nacido en 1950, su legado sigue más vigente que nunca, y su influencia atraviesa generaciones de músicos que encontraron en su estilo áspero, callejero y profundo una marca imborrable.

Para celebrar esta fecha y conversar sobre lo que significó Pappo en su vida y en su carrera, recibimos en el estudio a «Rula» Cancino, músico, docente y alma mater de la Escuela de Música Atahualpa y su espacio cultural Puerto Escondido. Con su guitarra en mano y su habitual calidez, Rula compartió anécdotas, tocó temas emblemáticos y reflexionó sobre el valor de ser uno mismo en el arte.

«Pappo fue único, y sigue siendo un referente»

«Pappo fue, en el buen sentido, una piedra en el camino«, arrancó Rula. «Me costó mucho tocar lo que él tocaba. Lo admiraba, pero era muy lejano, como una utopía. Con el tiempo, esa piedra se convirtió en algo maravilloso que me ayudó a seguir adelante. Y todavía sigo queriendo tocar como él, pero hubo un único Pappo«.

Rula destacó que su influencia trasciende fronteras.

«En Brasil es muy reconocido. Cuando vas y tocás, te dicen: ‘vos sos argentino, la manera de tocar’. Y enseguida te preguntan por Pappo. Es maravilloso lo que sembró».

El valor de sus letras: «Era muy callejero»

Consultado sobre la faceta de Pappo como compositor, Rula defendió su estilo:

«Siempre se lo criticó como letrista, pero el loco utilizaba palabras que no están en el léxico de la poesía académica. Era muy callejero. Eso hizo que temas de los 70 y 80 marcaran una matriz para los compositores argentinos. Hoy cualquiera quisiera componer como Pappo, pero no te sale. A mí no me sale».

Y como muestra, interpretó «Hombre suburbano«, uno de esos temas que retratan esa mirada callejera y profunda:

«Un hombre sin historia, sin tiempo y sin memoria
puede reaccionar así, pero no se da cuenta…»

El encuentro con Pappo y el miedo escénico

Rula recordó una anécdota imborrable:

«Teloneamos a Pappo en 1997, en Posadas. Yo le tenía mucho miedo, porque parecía que te iba a matar. Le pregunté al manager si él estaba, me dijo que no, que estaba en el hotel. Y estaba atrás del escenario. Cuando lo crucé, me quedé duro, no pude ni saludarlo».

Con el tiempo, ese temor se transformó en admiración y cercanía con su entorno.

«Después de que él falleció, fui invitado por la banda de Pappo a tocar en Buenos Aires. Me incluyeron en un festival de blues. Con Luisito Robinson, que tocaba la armónica con él, hicimos muy buena amistad, viene a Montecarlo, se queda en la escuela, duerme ahí y me cuenta anécdotas de los viajes».

También mencionó a Yuli Ruth, el bajista:

«Le compuse un tema para su disco, nos hicimos muy amigos. Él compuso ‘Juntos a la par’, por ejemplo. Y me decía: ‘¿dónde sacaste la frase «tu amor no es igual»?’. Y yo le respondía: ‘¿y vos dónde sacaste «juntos a la par»?’. Son frases recopadas, re lindas».

La dificultad de tocar como Pappo

Rula confesó que le costó mucho entender a Pappo.

«Yo fui más por el blues de Muddy Waters o B.B. King. Pappo tenía una guitarra Gibson que sonaba amplificada con distorsión. Yo tenía una guitarra criolla hecha con alambre, casi. Era inalcanzable ese sueño. Cuando empecé a tocar blues y algo de Jimi Hendrix, caí en Pappo gracias a Botafogo. Hay cosas de él que son intocables, realmente difíciles».

El legado y los nuevos guitarristas

Rula tuvo un mensaje para las nuevas generaciones:

«Quiero retransmitir a los nuevos guitarristas, tanto de Montecarlo como de toda la provincia, que la generación que viene atrás es maravillosa. Van a ser unos músicos con una vara muy alta, y la van a tener aún más alta por la calidad que tienen».

Sobre la Escuela Atahualpa, destacó la diversidad instrumental:

«Tenemos batería, guitarras, piano, mandolina, violín, bajo, y van a traer armónicas. Los chicos no se limitan a un solo instrumento. Van por guitarra y terminan tocando el piano. Lo importante es que descubran que cuantos más instrumentos tocan, mejor trabaja el cerebro».

Música en vivo: un recorrido por temas de Pappo y otros

A lo largo de la entrevista, Rula fue desgranando canciones con su guitarra, desde clásicos de Pappo hasta composiciones propias y versiones. Interpretó «Perdóname«, «Juntos a la par» (en la versión original de Yuli Ruth) y «Rock and roll y fiebre«, entre otros.

«Rock and roll y fiebre van de la mano los dos,
van de la mano los dos…»

El valor de la buena onda y la reciprocidad

Antes de despedirse, Rula agradeció el espacio y reflexionó:

«A la gente que tira buena onda, también le llega buena onda. Es fundamental. Lo que uno tira, tarde o temprano te lo devuelven. Somos poquitos, pero tratamos de ponerle buena onda a nuestro laburo».

Además, adelantó que los viernes, de 11 de la mañana en adelante, habrá un espacio en la radio con músicos locales.

«Hay una generación muy buena en Montecarlo. Alumnos de Atahualpa, pianistas, compositores de 13, 14 años. Todos van a tener espacio».

Un cierre emotivo

Para finalizar, Rula regaló un último tema: «No tan solo ya en la vida, que mejor me voy«. Y con su guitarra, dejó flotando la melodía y el agradecimiento.

«Gracias por tu generosidad, tu talento, por estar siempre. Y por sobre todas las cosas, por ser de Montecarlo«, cerró Pepe Levy.

Rula, con su habitual sencillez, devolvió el cariño: «Gracias a usted, y feliz día a todos los guitarristas de todos lados«.


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