«El obrero no es un costo, es una inversión»
Ramón Sorondo y la compleja realidad del sector yerbatero desde adentro del INYM
En tiempos de crisis generalizada, el sector yerbatero misionero atraviesa una de sus etapas más complejas. Detrás de los números, las exportaciones y los precios de góndola, hay una cadena productiva que cruje: productores que no llegan a fin de mes, tareferos en condiciones precarias y un Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) que intenta reordenarse después de un prolongado vaciamiento institucional.
Para entender qué pasa hoy en la yerba mate, conversamos con Ramón Sorondo, montecarlense, exintendente de la ciudad (1991), docente y actualmente director suplente en el INYM en representación de los trabajadores rurales de UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores). En una charla que recorrió su historia personal, su presente gremial y el complejo tablero del INYM, Sorondo aportó una mirada de adentro, sincera y sin rodeos.
De la política juvenil al gremialismo rural
Sorondo tiene una larga historia en la militancia.
«Mi padre escapó de Paraguay por cuestiones políticas, todos los liberales fueron expulsados con Stroessner. En mi casa mamá no quería que nos metiéramos, pero la sangre fluye«, arrancó.
Con apenas 20 años, fue intendente de Montecarlo en 1991, después de haber sido concejal y secretario de Gobierno en la gestión de Juan Gómez.
«Éramos formados desde muy niños en la política. El barrio 17 de noviembre era un bastión peronista, y yo estaba siempre ahí, mate mediante, escuchando».
Tras su paso por la gestión, volvió a las aulas como docente técnico, y fue en la escuela de Caraguatay donde un amigo lo conectó con el dirigente de UATRE, el recordado «Momo» Venegas. «Me invitó a formar parte, arranqué trabajando en la boca de expendio de Montecarlo y hasta hoy«, resume.
UATRE en Montecarlo: 800 afiliados y una oficina de atención
Hoy, Sorondo es secretario adjunto del Consejo Provincial de UATRE y atiende en la oficina local ubicada en calle Córdoba, en el complejo odontológico Dalman.
«Atendemos a alrededor de 800 afiliados directos y cerca de 7.000 en situación previsional, incluyendo monotributistas que eligieron nuestra obra social».
La oficina también es lugar de denuncias, aunque el gremio no tiene poder de policía.
«Hacemos inspecciones coordinadas con el Ministerio de Trabajo y fuerzas de seguridad. La última fue a fin del año pasado en la zona. Encontramos trabajadores en pésimas condiciones, algunos tomando agua de vertientes, viviendo en casas de tacuara, con miedo al yaguareté porque la zona es libre. Esa es la realidad de muchos tareferos aún hoy».
El INYM: llegada en medio del vaciamiento
Sorondo ingresó al directorio del INYM en 2025, subrogando a Carmelo Rojas, quien debió concentrarse en otras tareas gremiales.
«Cuando llegué, me encontré con un instituto totalmente desregulado, como en los 90. El gobierno nacional no había nombrado presidente, y eso es vaciamiento institucional. Sin presidente, no hay conductor, no hay guía, no se pueden firmar resoluciones».
Esa situación empezó a cambiar con la designación de Correa, un contador público proveniente del sector de la carne, no de la yerba.
«Se encontró con un INYM vaciado no solo por Nación, sino también por la representación de Corrientes. Pero estamos trabajando para recuperar facultades».
¿Crisis de la yerba o crisis de la cadena?
«La yerba mate no está en crisis«, afirma Sorondo con énfasis. «El volumen que se exporta es superior a años anteriores. Lo que está en crisis es la cadena productiva. Está mal atendida desde el primer eslabón: el trabajador rural, el tarefero, siempre fue el más castigado«.
Y explica la lógica perversa:
«Cuando el productor quiere lograr mejor precio en góndola, busca abaratar costos. Y no entiende que el obrero no es un costo, es una inversión. Sin el trabajador rural, sin el tarefero, no existe la producción. Es imposible».
La precarización, dice, viene de larga data.
«Mi papá fue tarefero en la cooperativa. Nosotros vivimos en carne propia esa precariedad. Y después se tercerizó, y ahora encima quieren mecanizar. Pero las grandes industrias ya probaron la mecanización desde 1969 y no la implementan del todo porque no da la misma calidad. La calidad de nuestra yerba la hace la mano de obra».
El precio en góndola y el valor del producto
Sorondo pone un ejemplo cotidiano:
«Hoy un paquete de medio kilo de yerba vale entre 1.800 y 1.900 pesos, y rinde 15 días en una casa. Una gaseosa sale lo mismo y dura 10 minutos. Algo está mal en la valoración de nuestro producto».
Y advierte:
«Esta liberación del mercado va a deteriorar más la calidad y a nuestros productores. Cuando menos valga el producto en la tierra, después te van a comprar la tierra como haciéndote un favor. Van a terminar de nuevo en manos de los grandes pools».
El directorio: voces y votos
Sorondo repasó la conformación del directorio del INYM, donde se sientan representantes del gobierno, de los trabajadores, de la producción, de los secaderos, de la industria y de las cooperativas.
«Somos un cuerpo colegiado. Todo se resuelve por mayoría absoluta. Los más vapuleados en las votaciones suelen ser los productores y, por cercanía, los tareferos».
Entre los nombres que mencionó: Ricardo Maciel (gobierno de Misiones), Claudio Anselmo (Corrientes), Carmelo Rojas (trabajadores, titular), Soledad Fracalossi (producción), los Kalitko (Jardín América), Kevin Knott (suplente por producción, de Montecarlo), y Gustavo Barreiro (industria, por Las Marías).
«Barreiro tiene peso fuerte, define mucho en la góndola y también dentro del instituto», reconoció.
La estampilla y las facultades perdidas
«Una de las facultades que se perdió es la de regular el precio, formular un precio base. Si no tenemos un piso, estamos en el vacío«, explicó.
La estampilla, que financia el instituto, sigue vigente pero «a valores históricos«. «Pudimos elevar un dígito, pero estamos esperando su aprobación nacional«.
Iniciativas que mejoran la vida del trabajador
A pesar del panorama complejo, hay avances.
«Desde el gremio propulsamos que se dejara de extraer el raído en la espalda y apareció el carrito. Pero con rueda fina, en terreno arado, duraba poco. Ahora estamos impulsando la extracción mecanizada».
Mencionó a Martín Storch, un joven de Montecarlo que desarrolló un prototipo con una moto adaptada.
«Ya probó en los yerbales y anda muy bien. Llega a extraer dos o tres raídos. Queremos que el INYM haga una compulsa para ver quiénes se presentan. Siempre pensando en salvaguardar la vida y la salud del trabajador».
Becas para estudiar
Sorondo también recordó que el INYM tiene abierta la inscripción para becas de estudio, secundarias y universitarias, destinadas a hijos de trabajadores y productores de la cadena yerbatera.
«El único requisito es que la carrera tenga que ver con la cadena productiva de la yerba mate. Está todo en la página del instituto».
Un futuro incierto pero con esperanza
Sorondo cree que el producto tiene un potencial enorme.
«Los chinos vienen por nuestra yerba. Ya investigaron, saben que nuestra yerba tiene bajos niveles de antraquinona y metales pesados, muy por debajo de los estándares internacionales. Si un 2% de los chinos decide tomarla como insumo, no vamos a dar abasto».
Por ahora, su mandato en el INYM se extiende durante todo el año, y hay chances de que pase a ser titular.
«Esperemos que se vayan solucionando los problemas. La yerba no está en crisis, la producción no está en crisis. Lo que necesita es que se atienda a la cadena como corresponde, desde el primer eslabón».
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