«Con muy poquito queremos dar mucho»
Pastor Ariel Osores y el comedor universitario que nace de la solidaridad en Leandro N. Alem
En tiempos donde las malas noticias parecen dominar la agenda, hay iniciativas que devuelven la esperanza y demuestran que la solidaridad sigue siendo una costumbre argentina. Eso es precisamente lo que está ocurriendo en Leandro N. Alem, donde la congregación Casa del Alfarero, liderada por el pastor uruguayo Ariel Osores, puso en marcha un proyecto que apuesta a la educación y al acompañamiento de los estudiantes: un comedor universitario gratuito.
Para conocer los detalles de esta obra, conversamos telefónicamente con Osores, quien con humildad y pasión compartió los orígenes, los desafíos y los sueños de esta iniciativa que ya está dando que hablar en la región.
Un uruguayo con 18 años de servicio en Misiones
«Yo nací en Uruguay y hace 26 años salimos de aquella tierra«, comenzó Osores. «Estuvimos primero en Paraguay, unos ocho años, haciendo una misión muy parecida a la que hacemos acá, y ya hace 18 años que estamos en Leandro N. Alem, con una congregación que se llama Casa del Alfarero«.
La visión, explicó, es «poder afectar todas las áreas posibles con este mensaje del Evangelio, que es un mensaje de solidaridad«. Y en ese sentido, vienen trabajando con distintos proyectos sociales desde el inicio de la iglesia, intentando ser «un granito más de arena en esto de poder ayudar al otro«.
El proyecto 5-2: un plato de comida para estudiantes
La idea surge de una realidad concreta:
«Alem está comenzando los primeros pasos a convertirse lentamente en una ciudad universitaria. Hay proyectos de otras universidades, actualmente hay una puntualmente y después algunas carreras técnicas. Eso nos despertó la curiosidad de conocer un poco más la situación».
Lo que encontraron fue una necesidad palpable:
«Como todos sabemos, lo que cuesta enviar a un chico a estudiar, pagar una cuota, el alquiler, todos los gastos que lleva ser un estudiante fuera de su ciudad, y aún también dentro de la ciudad».
Entonces, con la iglesia tomaron la decisión de abrir las puertas de un comedor universitario.
«En principio, dos veces por semana, vamos a abrir al mediodía para ofrecer comida saludable, muy bien organizada, de manera gratuita para todos aquellos que estén en estado regular estudiando».
El nombre del proyecto, 5-2, tiene un significado especial:
«Surge de aquel milagro que Jesús hizo de los panes y los peces: cinco panes y dos peces. Un milagro de multiplicación, donde con ese poquitito alimentó a una multitud. Esa es la columna vertebral de este proyecto. Quizás con muy poquito, queremos dar mucho y que sea productivo para los chicos».
¿De dónde salen los fondos? La pregunta inevitable
Osores agradeció la pregunta, porque refleja una desconfianza natural en estos tiempos.
«Ni bien publicamos el video, el primer comentario fue ‘¿cómo que es gratis? ¿de dónde salen los fondos?’. Estamos muy acostumbrados a buscarle siempre la quinta pata al gato».
La respuesta es sencilla y contundente:
«Los fondos son propios, de personas que entendieron la necesidad y la visión de poder ayudar al otro. La iglesia lleva 12 años atendiendo 3 merenderos, por ejemplo. Tenemos ya en la espalda un trabajo social de muchos años que se sostiene sin aportes del Estado».
«Hoy, semanalmente, ofrecemos una merienda a unos 100 niños. Hace 12 años, sin interrumpir. Siempre ha aparecido alguien que nos ayuda, alguien que se suma. Entonces, uno va aprendiendo cómo confiar en Dios», reflexionó.
Un espacio integral para los estudiantes
El comedor no será el único servicio.
«Queremos establecer una especie de co-working para que puedan estudiar, ofreciéndoles internet y algunas otras cosas. También necesitan un espacio donde puedan conectar sus computadoras, si no tienen, facilitarle, poder hacer fotocopias. Toda una dinámica».
Y el apoyo ya trasciende las fronteras de la congregación:
«Hay familias que no pertenecen a nuestra iglesia que ya están poniéndose a disposición para ayudar, para venir a servir, para limpiar, para ordenar, para estar con los chicos».
La sede: un lugar abierto todos los días
La iglesia funciona sobre la avenida Ángel Corti, 179, media cuadra de la YPF cuando se ingresa a Alem.
«Es un lugar amplio que nos permite desarrollar diferentes actividades: ropero comunitario, banco de alimentos, muchas cuestiones en torno a lo social. Está abierta de lunes a sábado, con actividades para familias, niños, mujeres, hombres».
Cómo sumarse o inscribirse
El sistema de preinscripción es clave para la organización:
«Necesitamos la preinscripción no porque se cobre, sino por una cuestión de organización. No queremos preparar 50 platos y vengan 20, o preparar 20 y vengan 50. Uno se inscribe para el almuerzo del día siguiente y así sabemos cuántos platos preparar».
📞 Contacto: 3754-475399
📷 Instagram: @comedor.de.alem.52 (donde irán subiendo novedades y actualizaciones)
El sueño: verlos recibidos
«Mi sueño es que algún día, cuando ese estudiante se convierta en profesional, pueda decir ‘ustedes también ayudaron un poco a que yo logre este objetivo'», confesó Osores con emoción.
Un mensaje de esperanza
El pastor cerró con un agradecimiento y una reflexión:
«Agradecerte por siempre estar ahí pendiente de diferentes actividades que realizamos. Estamos en este camino de ayudarnos, como decías al principio, que gracias a Dios continúa siendo una costumbre argentina».
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